Hay un género de contenido muy particular que está arrasando en las redes sociales chinas y se está expandiendo rápidamente hacia audiencias globales. Seres humanos escriben guiones generados por IA y luego hacen que animales reales o generados por IA interpreten situaciones sociales humanas: un gato trabajando el turno de noche en un super 24h, un perro que se levanta temprano para comprarle la comida a su madre, una gatita que rescata a un niño abandonado en un vagón de metro, un shiba inu sentado con cara de póker en una rueda de prensa.
Estos vídeos siguen una fórmula emocional precisa: el animal se enfrenta a una dificultad, el animal lo intenta, hay un momento tierno, y luego termina. Todo el ciclo dura quince segundos. La gran mayoría de los espectadores saben que el contenido es artificial. Y aun así siguen llorando, compartiendo y comentando: "Me han emocionado muchísimo. Me da mucha pena."
Este proyecto parte de una pregunta que este fenómeno vuelve inevitable: ¿por qué la emoción se siente real cuando sabes que el contenido es falso? No tiene que ver con el engaño. La audiencia no está siendo manipulada. Es una pregunta más inquietante y que se sitúa precisamente en un área del territorio que el LAB 5 denomina "la mecánica de la verdad": la zona gris en la que la verdad ya no requiere hechos, solo desencadenantes emocionales suficientemente efectivos.

Este prototipo está desarrollado en un equipo formado por la autora de la propuesta inicial Weijia Zhu @likidy8864 junto a:
Alberto Calderó calde-core.com / @calde_core
Oscar Jané brennkernel.xyz / @brennkernel
Alessandra Gargiulo @aleegargiulo
Gema Barba dreamingtheweb.neocities.org / @soyygema