Transita desde las muy vanguardistas proposiciones hijas del futurismo ruso o el disoluta dada-Cage-Fluxus, al festivo urdir (oír es urdir) celebraciones sónicas mediante distancias, campanas y bandas (conciertos de ciudad), “de sol a sol” (berreas, armónicos y auroras), Naumaquias, Conciertos de los sentidos, Músicas volantes, Músicas de balcón, o escritos y reflexiones desde donde pontifica que el mundo es nuestra orquesta y la vida es nuestra singular, a veces intensa, parti(tor)tura.