What is the common?

La ciudad

Los días 10 y 11 de octubre, en Gotheborg, que es una ciudad que está en Suecia pero que si le quitas los castaños –inmensos- y los arenques–riquísimos- podría estar en Castellón, sin ir más lejos. Con ello quierodecir que no se pasa de bonita la ciudad, que tiene sus cutreces desarrollistas y está plagada de zaras, springfields y benettons como cualquier pueblo feo que se precie.  Por lo demás las tiendas están llenas de cámaras y las bicis tienen mas candados que en Lavapiés, que ya es decir. Todos los mitos acaban por caer, por muy al norte que los pongan. Es un alivio descubrir, y esta ha sido una caída gozosa, que peatones y ciclistas se saltan felizmente los semáforos, sin aparente complejo de culpa, lo que deshace la imagen del sueco apesadumbrado, será por aquello de la confesión íntima con dios sabe quién.

Lo del estado del bienestar se nota sobre todo en las terrazas de lascafeterías: te dan unas mantitas de felpa para taparte las piernas y se está la mar de bien. Por eso y porque los horarios laborales son de lo más peregrinos y sólo los más excéntricos trabajan los lunes. Quien se queja es porque quiere, o porque duerme en la estación de autobuses donde no te dan mantitas y donde verás alguno de esos suecos y suecas que por alguna razón no se han enterado de lo del socialismo a la escandinava y ahí andan tiradillos y hasta las orejas de cerveza.

La conferencia

Bueno a lo que vamos. La conferencia consiguió reunir a un número considerable de ponentes procedentes de buena parte del mundo: China, Irán o Palestina, al tiempo que se daba ocasión a investigadores procedentes de Portugal, EEUU, Alemania, Dinamarca… Lo habitual era tener tres sesiones simultáneas organizadas en torno a un  núcleo temático más o menos identificable. Ya sabemos que sumar peras con manzanas da macedonias de lo más ricas. El caso es que había que tirar de intuición para saber a que chapa asistir y como diría Julio Iglesias: a veces sí y a veces no.

De las veces que sí, destacaría la presentación de Matti Vesa, de Finlandia, que vindicó el “craftmanship” como parte del procomún: el “nous poietikos” la inteligencia propia de la poiesis o del que sabe hacer y cómo hacer. Haciendo una síntesis interesante de teoría, praxis y poiesis, reclamaba al “poeta faber” que todo bicho debe llevar dentro. Como decía el ponente “los filósofos no saben qué hacer con las manos” –así a bote pronto, se nos ocurren un par de cosas- y bien está vindicar desde el Procomún esa inteligencia práctica y laboriosa, ese “ser apañado” que tiene su qué antropológico, sin duda.

También destacaría la ponencia de José, de Lisboa, centrada en cómo la risa y la fiesta pueden haber pasado de constituir un procomún a haber sido expropiadas y convertidas en elementos que refuerzan la explotación y la sumisión en los nuevos centros de trabajo precario, pero que conservan, pese a todo, un carácter de resistencia más o menos beligerante.

Ignacio Valero, un veterano economista, profesor ahora en Calarts habló de su término Ecodomics, donde vindica una integración de las raíces oikos, aisthesis, koiné: lo ecológico, lo estético y lo común. A este caballero habrá que seguirle los pasos, puesto que la cosa promete.

Muchas más: la de Johannes Thumfart centrada sobre la linea conceptual comunia, comunitas y comunicatio como constitutiva del ser humano mismo en Francisco de Vitoria y cómo esta línea fue cercada en Grotius y la filosofía centroeuropea del Derecho; la de Veste Tomsen sobre los procesos de privatización y expropiación salvaje en San Petersburgo, que nos recordó algo que no sabemos si es un respiro o una amenaza “no existe el libre mercado, si no superestructura económica e ideología; y no es el fin de la historia”. O la de  Zac Zimmer sobre la “imagen dialéctica” en Benjamin como base repertorial de una creatividad basada en el Procomún…Como vemos había gente para todo.

Bio, bio que yo no he sido

Luego estaban los primeros espadas: Ranciere se puso malito y no pudo venir. Harvey tampoco tenía muy buena pinta pero sí que se vino. Negri estaba como un toro y salió al estrado a hablar de su nuevo libro "Common Wealth” que cierra la trilogía de "Imperio" y "Multitud". Negri le ha pillado el gusto a ese franciscanismo que le achacó Ranciere y que tanto éxito ha tenido. Oyéndole hablar siente uno el impulso de dejarlo todo y seguirle por los caminos, de conferencia en conferencia –penitenziagite!- alimentándose de las migajas de los canapés y de medios vasos de coca cola. Toda una comunión escuchar a Negri, porque más allá de los detalles en los que podamos discrepar, da gusto ver cómo se pone en juego con cada palabra. Frente a tanto intelectual de mesa es fácil ver que su juego va muy en serio.

El caso es que presentó el libro de marras que es imprescindible,  según él, porque en "Imperio" y "Multitud"  se trasegaba un concepto de clase que era aún demasiado estático. En "Common Wealth" le entran, por tanto, a la cuestión gramsciana cómo se convierte la multitud en principe, cuerpo viviente de voluntad y acción. Lo que hay por debajo de la multitud –lo dice Negri moviendo los brazos dentro del hábito marrón- no podía ser sino el Procomún; a su concepto de multitud le faltaba justamente el sentido de lo común para tener una perspectiva realmente política.

Siendo así el concepto de multitud y el de Procomún se confunden, sus constituciones son intercambiables en condiciones históricas determinadas y constituidas por el capitalismo que, a todo esto, ha ocupado el mundo entero de modo que nuestras vidas han sido colonizadas por completo con sus valores de cambio. Y ahí te quiero ver porque según Negri resulta que el capital ahora se presenta colectivamente como explotación del Procomún.

Y por eso hay que considerar cómo se presenta el Trabajo, el Capital

Variable: ¿como precarización general de la vida? ¿como materia viviente, flexible y móvil que produce el Procomún, medido y explotado por el Capital?

Según Negri, el Capital hoy se manifiesta justamente como la explotación de lo común, en una relación siempre móvil entre capital fijo y variable, entre la vida y las formas de producción. El marxismo ha estado a por uvas –según Negri- y es ahora (¡) que descubrimos la vida, la subjetividad y todos los palabros que empiezan con bio desde el marxismo… Y algo habrá que hacer con eso. Dice Negri que a lo común se llega por los sentidos: no es mal comienzo.

Con ello, el momento central de "Common Wealth" (el libro) es una nueva definición del “evento” que debe contener una novedad absoluta y no repetitiva, y que viene a ser algo así como la revolución, o la revelación… una revolución que necesita olvidar el pasado. Pero atento todo el mundo, la revolución esta, por lo visto, tendrán que hacerla los pobres. De veras.

The future

Si la revolución no acaece en breve, pongamos en un año o una cosa así, igual hay que hacer otra gran conferencia sobre el Procomún. Los organizadores de la de Gothenburgo pensaban –y no les faltaba cierta razón- que nuestro Laboratorio del Procomún es la pera limonera: de hecho nuestro Laboratorio parecía ser de los proyectos con más amplitud de miras y más trayectoria de todos los que se juntaron allí. Esta fatal el mundo, sí. El caso es que se habló de organizar algo en Madrid, quizás abriendo más la conferencia hacia los trabajos que se están haciendo en America Latina, en Brasil por ejemplo. Dariush, el organizador de la conferencia sueca, es un encanto de hombre y ofreció toda su ayuda y capacidad de organización, que debe ser considerable a la vista del embolado que había armado en Gothenburgo.

Lo vamos viendo estos días en las próximas sesiones del Laboratorio. Que fluya.

 Jordi Claramonte y María Carreño
Tipo de post
Blog
Autor
admin
Etiquetas
#comunidad #politica #recursos #comunal #procomun #Laboratorio_del_procomun #bienes_comunes #economia #dominio_publico #cooperacion #cronica