Caída del juego: lo inaparente en la imagen
Resumen:
La propuesta de comunicación que a continuación se presenta se inscribe en una investigación en curso sobre la obra del escultor, pintor y escritor Alberto Giacometti, que trata de pensar, más allá de la referencia ineludible a este autor –y a los problemas perceptivos que implica su obra-, la crisis del objeto artístico en la modernidad en estrecha relación a la quiebra, o al menos a la problematización, de ciertos presupuestos visuales que, como el fenomenológico, se han revelado insuficientes. La consideración de esta crisis –tras la inflexión de la simbólica fecha de 1945- sopesa la pérdida de espesor de un mundo cuyos signos han dejado de poder ser interpretados sólidamente.
Concretamente, lo que se quiere plantear en esta presentación es la consideración de una visión que no se agote en la mecánica dialéctica objeto-sujeto, sino que atienda a aquello que, en el acto mismo de ver, permanece inaparente o en falta, es decir, aquello cuya presencia se sustrae indefinidamente (impidiendo cualquier trascendencia o clausura del ser) al poder que se ejerce en y desde la mirada. Si la representación se ha entendido en buena medida como una operación conjunta de la memoria (conjunción perceptual sin resto) y de una técnica (como fiel transcriptora del recorrido de los ojos, y del cuerpo en un espacio, y por tanto de una presencia), por lo que se quiere preguntar ahora es por el movimiento oscilatorio y sin resolución que se produce en el mismo acto de ver, entre esa técnica que se ve superada por la experiencia que aloja y esa memoria que ya no reunifica los datos perceptuales en una representación conjunta y satisfactoria. Así la percepción (y su memoria perceptual) se ve inquietada por una instancia visual que constata que algo falta por ser visto, que algo no es dado, no es puesto a disposición de esa voluntad rememorante que se quiere restituir en y por lo que ve. Es decir, lo visual, considerado desde esta perspectiva, se abre a procesos (el sueño, la anacronía, la amnesia) que sobrepasan toda designación o valor ontológico, toda división entre lo visible y lo invisible. La imagen deviene, entonces, latencia, síntoma, irrupción inapropiable.
Este exceso a-fenomenológico, irreductible y absoluto, incide en el mismo interrogante que presenta el título de este ciclo de conferencias (interactivos?) en el que se quisiera inscribir la propuesta. Interrogante que bien pudiera remitir a esta falta de relación en que se mantiene cierta región de lo visual (de la percepción, de la retención como memoria, de la representación, etc.). En todo caso, lo que aquí interesa es la posibilidad, fructífera, de someter esta hipótesis a debate y discusión, así como acompañar la exposición de ciertas imágenes que ayuden a reconsiderar el ejercicio crítico de la mirada en las prácticas artísticas de la tardomodernidad.
Medialab-Matadero Madrid