Aproximación a Medialab-Prado: María Ptqk
Medialab Prado
Como de costumbre, MLP da más de lo que pide. Sólo en las aportaciones recogidas hasta ahora ya hay una cantidad de conocimiento acumulado apabullante, y que encima se pone a disposición de todos. Una muestra más de por qué MLP es MLP. Apunto algunas ideas que me parecen importantes.
Comunidad
Como no vivo en Madrid sólo he ido al espacio un par de veces, como invitada a dos ediciones de Inclusiva. A pesar de ello me considero una usuaria intensiva de MLP. Por un lado, porque sigo vuestras actividades a través de la red, veo los videos, leo los textos, los consulto para mi trabajo. Por otro, porque con lo que haceis contribuis a un espacio que también considero mío. Digo esto porque a la hora de pensar en la comunidad de usuarios MLP no creo que haya que ceñirse a los que fisicamente acuden al espacio, pero tampoco sólo a los que visitan la web. Ser usuario de MLP es ser usuario del tejido que construis, a muchos niveles: de creación, interlocución, reflexión, aprendizaje, inspiración, innovación, etc.
Parece que uno de los retos de la nueva situación es la de “abrirse a nuevos públicos” y en algunos textos se cuestiona la tendencia a la homogeneidad y una cierta falta de “diversidad” (de destinatarios y de ideologías). Es un tema peliagudo. Como institución cultural, MLP se debe a la vocación de servicio público y esto significa proporcionar infraestructuras, conocimientos y posibilidades de existencia a aquello que no encuentra su canal de circulación en el ámbito de lo privado. Igual que la democracia no es es “el gobierno de la mayoría” sino “el gobierno de la mayoría con las minorías”, entiendo que el deber de una entidad pública no es dar cabida a todos, todas y todo, sino a aquellos, aquellas y aquello que no puede existir en otro lugar. Proteger esos espacios minoritarios pero representativos es velar por la diversidad de todo el espacio público.
Institución(otra)
En un texto leído en la Casa Invisible de Málaga, Lopez-Petit dice que las funciones de lo que él denomina “la otra institución” son: dar continuidad (dar tiempo), dar referencialidad (frente a la la confusión del todo vale) y dar espacio. MLP hace todo esto pero también algo más. MLP es un caso modélico de este tipo de institución(otra) precisamente porque ha sido capaz de desinstitucionlizarse y confundirse con la comunidad a la que va dirigida, de desplazar el protagonismo hacia sus proyectos y usuarios. Sólo entonces cuando podemos hablar de un verdadero servicio público (¡bravo!).
MLP es además un prototipo vivo de organización abierta, en la línea de esos “sistemas operativos culturales” que cita JL de Vicente, cuyas experiencias y conocimiento acumulado pueden aplicarse a otros ámbitos (con las especifidades de cada caso). El paso siguiente sería quizás dar a esta dimensión un papel más concreto, hacerla explícita, destinar tiempos y recursos a modelizar esta forma de organización, en definitiva: hacer del funcionamiento de MLP un proyecto en sí mismo. Esto en realidad ya está ocurriendo. Ocurrió en el taller de medialabs que organizó MLP en el Sommer Camp de Berlin en 2009 y está ocurriendo ahora mismo con este proceso de “Pensando y haciendo Medialab-Prado”. Pero sería deseable que esta plataforma de reflexión colectiva se consolidara como una línea de trabajo más, con vocación permanente. Es uno de los activos más interesantes de MLP pero en el funcionamiento actual queda disperso y oculto.
Visibilizar: qué, cómo, con qué fines
Posiblemente MLP puede mejorar sus estrategias de comunicación pero no para llegar a más gente sino para llegar a quienes tiene que llegar. Aquí es capital el papel de los mediadores (y en MLB se ha entendido bien que algo aparentemente tan banal es super importante) y, de nuevo, el de esa comunidad geometricamente variable y ubicua. La estrategia no sería tanto “llegar a más gente” sino ampliar y fortalecer los nodos de conexión. Crecer en términos de red y comunicar a partir de la propia red, con una dinámica horizontal y de abajo hacia arriba.
Gestionar la visibilidad es difícil pero aún más cuando el valor de tu actividad consiste precisamente en propiciar entornos de “trabajo silencioso e invisible” (cito a Miguel Alvarez-Fernández). El ambiente de backstage abierto, de cocina intelectual-científica de MLP es en realidad muy fragil. Seguramente puede sobrevivir en un edificio más grande pero no en un proyecto de escala mayor (son cosas distintas). En todo caso la estrategia de comunicación es un medio para fortalecer el proyecto, no un fin en sí mismo, y desde luego no un fín valorable en términos cuantitativos o de acuerdo con una idea de “prestigio” tomada de otros campos, con otros objetivos y otras necesidades.
Archivo vivo
El futuro espacio expositivo puede servir para explorar la tensión entre el modelo MLP y las formas convencionales de difusión artística o de conocimiento. Hasta ahora nos movemos entre dos formatos bien conocidos: por un lado, la exhibición de obras digitales o prototipos (que tiende a invisibilizar los procesos); por otro el modelo taller/presentación de prototipo (que incorpora los procesos pero no acaba de plasmarlos como se merecen). Una exposición permanente de algunos proyectos desarrollados en MLP parece una buena idea, al menos como punto de partida. Pero idealmente habría que ir más allá, hacia formatos de “archivo vivo” que combinen la presentación de resultados con la dimensión documental y la creación de situaciones de apropiación y remezcla permanente, de manera que lo que se dé a ver siga siendo siempre un proceso (inacabado pero facilmente accesible).
Pensar las exposiciones como archivo vivo implica también repensar la propia idea de archivo. La documentación online está muy bien (gracias, gracias, gracias) pero seguramente se puede articular mejor. Mediante sistemas de búsqueda por metatags, etc pero también haciendo del archivo un elemento del espacio de exposición. No me refiero a ordenadores con el archivo offline sino a formatos imaginativos para navegar esa información, visibilizarla, conectarla, amabilizarla. Puede ser algo muy técnico con sistemas de visualización de datos o muy cotidiano, experiencial; molaría combinar ambos niveles e incluso desbordarlo hacia el bar (espacio de intercambio de conocimiento informal por naturaleza). La fórmula para conseguir esto no se ha encontrado pero muchos centros con filosofía similar a MLP también la están buscando: sería un buen eje para articular lineas de colaboración con ellos.
Una última cosa: aparte del archivo vivo post-dos-punto-cero, haría falta una mediateca de las de toda la vida, un centro de recursos bibliográficos y audiovisuales de consulta libre. No me enrollo más. ¡Mucha suerte!
Medialab-Matadero Madrid