Aproximación a Medialab-Prado: Jesús Moreno Hidalgo

Sobre la e-participación en Medialab-Prado

Nadie duda de que el éxito de Medialab-Prado corresponde a un equipo capaz de encontrar un nicho en la oferta cultural de Madrid, es decir del estado español, es decir de la comunidad hispanohablante en general. En términos económicos, el objetivo de Medialab-Prado debe ser alcanzar el posicionamiento deseado en su mercado potencial, fundamentalmente extraído de los 400 millones de hispanohablantes, aunque no exclusivamente. Un Medialab-Prado puerta de Europa para la comunidad hispana interesada en los temas que trata.

Si el éxito es fruto de la labor de su equipo, el análisis de los porqués se ha producido ese éxito puede tener bases de estudio más científicas en el entorno de la sociedad red. La clave está, quizá, en la apertura a diferentes sensibilidades, a no hacer oídos sordos a propuestas de otros, a estar en continuo análisis y en permanente posición de mejora.
Esta iniciativa de “pensar el futuro de Medialab-Prado”, abierta una vez más la participación, es una prueba de ello. Esta base del éxito que desvela un análisis más pausado está estudiada en los modelos de visibilidad de la sociedad red: para que un nodo débil se convierta en fuerte, antes debe convertirse en abierto. Es como hacer una fiesta en casa: se pueden preparar los mejores canapés, la mejor selección de música para todos los momentos, confeccionar y enviar las invitaciones más espectaculares, ... si llegado el día no abrimos la puerta de casa, ésta estará vacía y nos costará mucho que los demás vuelvan a confiar en las bondades de nuestras fiestas. En este caso, habríamos creado frustración y no habríamos gestionado bien los recursos posibles.

En pocos meses se anuncia que Medialab-Prado estrenará las dependencias remodeladas de la antigua Serrería Belga, y distintas iniciativas convocan al pensamiento colectivo sobre las posibilidades de mejorar la institución allí donde los diferentes pensamientos individuales ven fallas, grietas, puentes o trampolines. Se trata de aprovechar este incremento en metros cuadrados para reflexionar sobre lo que puede ser Medialab-Prado en un futuro.

Este primer semestre del año en curso, area421 ha sido menos participativa y ha atendido menos las interesantes convocatorias de Medialab-Prado. Las causas han sido motivos profesionales que nos han impedido el desplazamiento, y lo que éste conlleva de gasto en
factor tiempo, lo cual nos ha hecho reflexionar sobre la oportunidad de debatir si en la institución madrileña se están aprovechando en toda su dimensión los recursos online, o si, por el contrario, estos pueden mejorar en aras a adherir metros cuadrados virtuales al incremento de metros cuadrados físicos que suponen las nuevas instalaciones.

Lo que proponemos es una base que permita a los diferentes grupos de trabajo y reflexión el análisis de los modelos de comunicación online de Medialab-Prado, su posible mejora y las posibilidades que abriría su adecuación para alcanzar nuevos objetivos. Para ello, es posible apoyarse en los principios constructivistas de generación de conocimiento, lo que
permitiría establecer modelos que atiendan mejor las necesidades actuales y abran en su caso nuevas vías de acción. Se trata del análisis del uso actual y futuro sobre la aplicación adecuada de tecnologías transmisivas, tecnologías interactivas y tecnologías colaborativas en los modelos online de Medialab-Prado. Sin duda, las primeras tienen un desarrollo avanzado en Medialab. Las otras, requieren de un análisis más profundo y de una voluntad de apertura mayor. A ese debate invita este artículo.

El uso adecuado de estas tecnologías podría permitir a Medialab-Prado atender online a su comunidad de usuarios; que ésta pueda comunicarse entre sí; que sus miembros puedan proponer proyectos o ideas que, aunque no asuma la institución, encuentren eco en otros miembros; implicar a los miembros en la toma de ciertas decisiones; poner a disposición de los miembros material interesante referido a determinado tema propuesto por la dirección o por algún otro miembro; la aportación de material por parte de los miembros de la comunidad; mejorar la interacción síncrona desde remoto con las actividades en espacio físico; hacer posible la participación online en talleres y seminarios; la apertura a nuevas lenguas; la evaluación colectiva de propuestas y contenidos; evitar la dependencia de redes sociales externas... es decir, hacer su nodo virtual más abierto para hacerlo así más fuerte.

Jesús Moreno Hidalgo
Julio, 2010
 

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