Aproximación a Medialab-Prado: Antonio Lafuente
penCER mediaLab
Descripción y valoración de tu experiencia en Medialab-Prado
De mi experiencia quiero destacar tres asuntos:
a) La convicción de que en MediaLab el único límite a lo que se puede hacer es la imaginación. Si no hacemos más cosas es porque no tenemos tiempo o porque hacer cosas distintas, innovadoras o comprometidas requiere un plus de talento que no siempre es reconocible. Seguro que esta impresión es exagerada, pero para mi tiene mucho valor haberla vivido.
b) Haber conocido un montón de gente interesante: personas que arriesgan lo que son en las ideas que promueven y que ensayan mezclas interesantes entre la cultura del rigor y la cultura del compromiso. Y que también promueven una sensibilidad hacia lo local sin menoscabo de las formas cosmopolitas
c) Lo más motivador siempre fue su condición de espacio experimental y abierto. Experimental porque se aprecia el contraste de ideas, la discusión pública y las soluciones tentativas; abierto porque se apuesta por las estrategias distribuidas, colaborativas, documentadas, accesibles y participativas.
¿Qué es lo que mejor valoras? ¿Qué debería cambiar o mejorar?
Después del buen ambiente y las buenas maneras, lo que más valoro es el rigor y el compromiso. Y, en consecuencia, queda mucho recorrido que hacer, tanto en lo que se refiere a nuestra habilidad colectiva para someter los proyectos a mejor escrutinio, como también respecto a nuestra capacidad para involucrarnos en tareas más acordes con los colectivos de afectados.
¿Cómo debería evolucionar (traslado a la Serrería)?
Apostar decididamente en la dirección de ser un laboratorio/taller/agencia de prototipado
Apostar decididamente por ser casa de acogida (me encanta la idea de hospitalidad) para quien necesite hacer visible alguna mirada nueva mirar la realidad, incluidos los colectivos de excluidos o marginados. Bien entendido que MediaLab no es una plataforma para la lucha ideológica, sino experimental. No es una asamblea, sino un laboratorio. No es tampoco un espacio de discusión, sino de diseño. En absoluto se rehuye la acción, pero el arte seguirá siendo encontrar el equilibrio entre el debate y la performance. A mi me encantaría encontrar más compromiso siempre que no se arriesgara la crítica serena.
Apostar decididamente por el diálogo entre artistas/tecnólogos y pensadores/científicos, lo que es tanto como decir que hay que luchar para que los artistas no se apoderen del espacio.
Medialab-Matadero Madrid