Aproximación de Joana Moll a "El sublime metabólico"

Joana Moll

Asumimos las conexiones existentes entre las cosas como algo obvio, aunque en realidad, tal y como dijo Graham Harman, “no todo está conectado”. Así, es importante trazar, de manera continua, las relaciones que existen entre las cosas con el fin de obtener una comprensión compleja del mundo. En ese sentido, una demistificación positiva de las cosas, de sus ensamblajes e incluso sus sesgos, es un ejercicio crucial para desprendernos de lo rígido y abrir ventanas a nuevos silencios, ruidos, imposibles y posibles. La linealidad con la que nos enfrentamos a las diferentes contingencias en calidad de cuerpo andante, a menudo, nos ciega a las realidades simultaneas incrustadas en todo lo que nos rodea, incluso en lo que nos construye. Des de una perspectiva antropocéntrica, el fenómeno de la niña interior, concepto nacido en el marco de la terapia Gestalt, es un buen ejemplo. La niña
interior “es la estructura psicológica más vulnerable y sensible de nuestro yo”. Lejos de ser una construcción abstracta, metafórica, en muchas ocasiones la niña interior determina nuestra respuesta ante situaciones específicas, haciéndose más evidente al revivir episodios traumáticos. En este sentido, la niña interior es una cosa, tiene agencia y a su vez, modifica otras agencias, afectando
realidades de forma simultanea. Así, el Sublime Metabólico se dibuja como un ensamblaje de cosas, de agencias no lineales y simultaneas al margen de los sistemas de clasificación antropocéntrica, esbozando la posibilidad de pensar fuera de lo rígido, lo pautado. Abre la puerta no solo a trazar las conexiones que existen (o no) entre las cosas, sino a admirarlas des de las constantes fluctuaciones de la cosa-vacío. De esta forma, el Sublime Metabólico se convierte en un antídoto de los obvios y
abre ventanas a los posibles.

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