
Con sus 88, Rafael Kohanoff años tiene una dilatada carrera profesional como emprendedor social en los ámbitos de lo público, lo privado y lo comunitario.
Hace ocho años creó en Argentina el Centro de Asistencia Tecnológica para la Discapacidad en el Inti (Instituto Nacional de Tecnología Industrial), donde vuelca la experiencia recabada a lo largo de su carrera y en el que lidera un equipo de quince personas que, entre otras cosas, se dedican a liberar pieza por pieza los planos y manuales de desarrollos tecnológicos que facilitan la autonomía de personas en condición de vulnerabilidad.
En Argentina hay cuatro millones de personas en el país que necesitan un bastón, un bastón para ciegos, una muleta, una silla de ruedas, veinte cosas diferentes para conseguir la autonomía. Pero no todos las tienen.
Aplica la teoría de la tecnología simplificada: ¿cómo hacer algo con la funcionalidad correspondiente, la duración necesaria y que sea accesible? A continuación convoca a diferentes actores sociales y genera vínculos entre figuras locales que acaban financiando los proyectos y facilitando su producción.
Pero lo más costoso es la difusión, la adaptación, quién lo fabrica, quién lo vende, cómo asegurar bajos costes bajo las reglas del mercado y cómo asegurar la calidad y la funcionalidad.