Ante la disparidad de propuestas culturales, se plantea la cuestión de la existencia de dos o más realidades paralelas, entre ellas la oficial y la del tejido asociativo. Dado que convergen en algunos planteamientos, ¿es posible que ambas convivan en armonía? ¿debemos apostar por un cambio de modelo? Fomentar el diálogo y la participación ciudadana, dar mayor visibilidad al tejido asociativo y redistribuir los recursos para que la ciudadanía pueda asumir un papel activo como generadora y productora de cultura, son algunas de las cuestiones sobre las que se articula el debate.