A ojos vista: magia y evidencia visual en la ciencia del XIX
"Durante el siglo XVIII la magia se convirtió en un elemento fundamental en la promoción del conocimiento científico. Los trucos alimentaron un tipo de sociabilidad y de imaginación basada en la contemplación de aquellos efectos físicos que transformaban las propiedades cotidianas de los objetos. A finales del siglo, el desarrollo de los efectos ópticos y la incertidumbre derivada de las observaciones naturales -como por ejemplo, la dirección de los rayos provocados por una tormenta, pero también la exactitud de las observaciones astronómicas-, impulsaron un cambio: magia y ciencia comenzaron a nutrirse de la obsesión por el hombre como espacio de la experiencia. La atención se centró en las variedades de la sensación, los resortes del comportamiento, los límites del lenguaje y la percepción. Una de las consecuencias de este giro fue una conexión inversa entre observación y sugestión. Cuanto mayor era el grado de sugestión, menor era la capacidad de observar. Esta afirmación, que vendría a ocupar un lugar no sólo en la explicación del ilusionismo sino de la recepción artística en general, tenía un contenido político indudable. La inversa -esto es, si la observación atenta minimizaba la sugestión-, planteaba otros problemas menos claros y más difíciles de instrumentalizar.
Esta ponencia explora algunas de las dificultades que, ancladas en la intersección entre ciencia y magia, surgieron al intentar analizar sistemáticamente y, al mismo tiempo, hacer visibles las fronteras entre la realidad y la ficción." Por Nuria Valverde
Medialab-Matadero Madrid