Aproximación a Medialab-Prado: Alexander Narváez
Ante todo Medialab-Prado se ha caracterizado por ser un espacio de acogida abierto a la gente en el cual se puede participar de diferentes maneras. Es un espacio cuyos formatos y contenidos permiten la integración de diferentes tipos de personas que pueden ser partícipes en sus actividades, independientemente de sus conocimientos, nivel o grado educativo y/o de experiencia en temas de cultura digital. Este espacio como tal ha generado una red social alrededor de las actividades y convocatorias. Esta red social es el centro o el corazón del medialab: la gente que se vincula a él, participa y se siente en casa.
Para unos podrá ser un sitio muy formal en cuanto a sus procesos y formatos, pero a pesar de ello creo que logra un equilibrio que le permite ser una institución abierta pero que, a la vez, mantiene cierto nivel de producción y de resultados. Hay que tener en cuenta que el medialab es una institución pública, pero a pesar de esto no tiene la rigidez, ni la impersonalidad que a veces caracteriza a lo “público”, y esto es una percepción que en general tienen las personas de Medialab-Prado, lo cual me parece positivo.
Creo que además el medialab no sólo ha logrado la creación de una red social constituida por usuarios y participantes en sus actividades, sino que ha creado vínculos con otras instituciones culturales y artísticas que potencian el trabajo propio y el de sus usuarios, sobre todo teniendo en cuenta el presupuesto. Pero esto quiere decir que el medialab tiene una producción cultural que se ha ganado un espacio y un reconocimiento dentro de las instituciones que producen cultura en Madrid, España y con su vinculación en los talleres que se han realizado internacionalmente. Asímismo, creo que la amplia gama de contenidos ofrecida a través de sus diferentes líneas de trabajo abren el espectro de posibles usuarios y de temas que interesan a las diferentes personas, ya sean productoras, consumidores culturales, investigadores o teóricos en algunas de estas líneas. Creo que la apertura o cierre de líneas de trabajo dependen no sólo de las personas que hacen la programación de contenidos, sino de las propuestas y el interés que los usuarios o participantes ponen en ellas. En ese sentido, la dinámica de funcionamiento depende de la comunidad o red de personas que están interesadas en los temas, y el medialab sirve de plataforma y de estructura para que esto sea posible pero, en últimas, tanto el éxito como el fracaso dependen de la dinámica propia de cada línea.
El medialab, aprovechando la red social de productores, artistas y demás usuarios, podría integrarlos en las actividades como agentes activos en la planeación y la realización de las actividades. Estos “agentes culturales” desde sus diferentes intereses podrían ayudar a definir los contenidos y los formatos para los cuales Medialab-Prado sería la plataforma de apoyo que los posibilite. Esto implicaría que los formatos y los contenidos actuales tendrían que ajustarse a esta nueva dinámica. Lo cual implica una apertura a propuestas diferentes o alternativas que no están relacionadas con las líneas de trabajo del medialab. ¿Hasta qué punto se está dispuesto a ello, cómo se evaluarían y cuáles de estas propuestas serían viables dentro del nuevo espacio, teniendo en cuenta recursos, impacto y los posibles resultados y beneficios para los mismos usuarios?
La cuestión que me asalta acerca del medialab y su futuro es hasta qué punto puede librarse de sus formatos y qué o cuáles serían las nuevas formas de trabajo que pueden incorporarse a los contenidos que allí se ofrecen, qué nuevos espacios hay que crear para ello y qué tipo de plataforma debe ser. Todo esto teniendo en cuenta que un espacio físico como la Serrería Belga abre nuevas posibilidades y exigirá que se dé un cambio. Podría ser más abierto o más formal y todo esto depende de la orientación que se quiera dar. Pero es evidente que Medialab-Prado tendrá que entrar en una dinámica diferente. Creo que actualmente se ve determinado por el espacio en el cual se encuentra ubicado, el pequeño espacio del local ha determinado que el número de usuarios sea limitado, pero esto también se debe a que la incorporación de nuevos usuarios es lenta. Depende mucho del boca a boca, de las relaciones y vínculos personales.
En ese sentido el medialab debería tener actividades encaminadas al “grueso” público, más exposiciones permanentes que no dependan de lo que se produzca en los talleres, también debería ser un espacio de exhibición en el sentido clásico de un museo pero con una orientación hacia la divulgación de la cultura digital. Para ello debería tener también cursos permanentes de introducción a la programación y a la electrónica con fines creativos. Asímismo, tener un programa educativo enfocado y dirigido a niños en edad escolar, y así vincular también a sus familias. Por ello debería ser también un espacio para la educación y la recreación familiar, ya es un espacio para la producción, pero falta más, sobre todo para los fines de semana ser un espacio para el grueso del público. Creo que esto podría ampliar aún más la gama de usuarios que se podrían vincular como consumidores culturales del medialab, con un tipo de actividades que, aunque se relacionen con la cultura digital, vayan encaminadas a introducir y acercar a la gente a estos temas que para muchos son nuevos, difíciles o son temas que la gente relaciona o cree que son sólo para expertos. Creo que se hace necesario un programa de divulgación de la cultura digital específico que sirva de orientación de las actividades en el nuevo espacio. Aunque esta tarea la realizan los mediadores, sería bueno especificar y determinar unos contenidos básicos que hagan parte de este programa de divulgación.
En el tiempo que lleva Medialab-Prado se han acumulado una serie de trabajos, instalaciones, exposiciones que constituyen la memoria de lo que se ha producido. Pero como sabemos mucho del arte digital se queda en los archivos. Creo que sería bueno seleccionar de entre todos los trabajos ya sean instalaciones, presentaciones o prototipos, cuales serían las más interesantes y representativas para ser expuestos de manera permanente en el lugar y que se conviertan en una ocasión para hacer divulgación. Ésta sería la excusa perfecta para montar un pequeño programa, basado en los formatos de estas obras, de introducción a la cultura digital para niños y adultos. Esto podría marcar la nueva etapa a partir de tener una exposición que muestre la historia y evolución de las líneas de trabajo en sus obras, instalaciones o prototipos más representativos.
No estaría mal desarrollar un programa de artistas residentes que se vinculen, no sólo como artistas que necesitan un lugar para realizar sus obras o que necesitan un patrocinador o institución mecenas, sino que se involucren en las diferentes actividades, pero sobre todo en la divulgación a través de abrir su proceso creativo a la colaboración y a los que deseen aprender “haciendo”, aprender creando. Esto estaría muy ligado a la forma de producción que ha caracterizado a medialab en cuanto a procesos abiertos y colaborativos. Pero en este caso no sólo se trataría de llegar a resultados parciales o a prototipos inacabados e imperfectos, sino lograr producir el mejor resultado posible y un acabado que pueda pensarse como definitivo por parte del artista que dirija el grupo de trabajo. No se trataría de talleres cortos ni intensivos, sino de llevar a cabo un proceso más maduro y de calidad que pueda ser expuesto en otras instituciones culturales o festivales internacionales. Para ello haría falta más trabajo crítico con relación a la producción de este tipo de obras y una evaluación permanente del proceso con la finalidad de ayudar a cualificar tanto el proceso mismo como el resultado. Al ser un grupo más pequeño con un objetivo determinado, dirigido por un artista con experiencia, con los recursos y el tiempo necesarios se podría llegar a un resultado casi profesional. Un programa así vincularía nombres reconocidos y las obras que ellos produzcan contribuirían a dar prestigio a la institución. Habría que hacer una convocatoria y especificar los objetivos del programa y ofrecer los recursos y facilidades necesarias. Obviamente esto requerirá de un presupuesto que habría que tratar de sacar directamente del presupuesto de Medialab-Prado o de algún tipo de beca para artistas externa a la institución.
Espero que este comentario y las propuestas que hago sean de ayuda, espero no estar fuera de contexto. Gracias.
Medialab-Matadero Madrid