Aproximación a Medialab-Prado: Juan Martín Prada
Mi experiencia en Medialab-Prado ha estado fundamentalmente ligada al desarrollo de la plataforma Inclusiva-net, un espacio que empezamos a idear a finales del 2006 y que en la actualidad prepara ya su quinto encuentro. No obstante, y dado que en otra sesión haré una valoración específicamente centrada en la trayectoria de esta plataforma, trataré ahora de dar a mis comentarios una dimensión más general.
En primer lugar, querría incidir en el hecho de que Medialab-Prado ha constituido a lo largo de estos últimos años, en mi opinión, un espacio muy singular y especialmente activo que ha cubierto muchas de las carencias de las que adolecía el sistema arte-ciencia-tecnología-sociedad (A-C-T-S) en el contexto español. Valoro muy positivamente la contribución de Medialab-Prado al desarrollo de una infraestructura organizativa y de medios en apoyo a la investigación en la interrelación de estas áreas de trabajo, una contribución que considero como una de las más interesantes y prometedoras de cuantas se han producido en el contexto internacional durante los últimos cinco años.
No debemos olvidar que la investigación en la intersección A-C-T-S incide precisamente en el análisis relacional de algunos de los elementos y aportaciones más innovadores de los diferentes campos que lo integran. Por tanto, apoyar este tipo de investigación implica, por una parte, una apuesta por un enfoque creativo más comprometido con todos aquellos nuevos conceptos, teorías y formas de ver el mundo y comprenderlo que traen consigo los nuevos avances tecnológicos y científicos. Pero, por otra parte, también una apuesta por un desarrollo de la ciencia y la tecnología más comprometido con el campo de las humanidades y con la reflexión crítica que las prácticas artísticas y alternativas en general exigen en relación a los fines, usos y aplicaciones de las innovaciones científicas y tecnológicas en el desarrollo de las nuevas sociedades. Creo que esto es algo que los ya numerosísimos proyectos realizados en los talleres y encuentros realizados por Medialab-Prado evidencian de múltiples formas.
Son varias las características que pienso son especialmente destacables en las formas de trabajo que han definido las actividades de Medialab-Prado durante esta primera etapa. En primer lugar su intenso esfuerzo por desarrollar nuevos modelos de gestión, organización y desarrollo de actividades, en una clara orientación hacia modelos inclusivos basados en la participación abierta. La consideración del Medialab-Prado como un espacio para la colaboración y el intercambio de conocimientos, en donde iniciativas individuales pueden alcanzar una dimensión de actuación colectiva y permeable a las aportaciones de otros, supone, a mi juicio, una de los más interesantes valores de esta etapa del Medialab-Prado, totalmente coherente con una época en la que los principios de cooperación social e inteligencia colectiva han asumido una inmensa importancia (pero que muchas instituciones culturales aún son reacias a reconocer). Esa teleología de lo común se ha visto concretada en los proyectos del Medialab-Prado como viva potencia de intercambio y cooperación, como un acontecer de la creatividad e inquietudes de cada participante en un siempre activo estar-con-otros.
Un segundo rasgo de enorme importancia, en mi opinión, ha sido la renuncia a que la aportación principal del Medialab-Prado estuviese centrada en una oferta expositiva, haciéndose posible de esta manera concentrar todos los esfuerzos en la organización de contextos y situaciones de investigación, producción y debate, frente a los de recepción-contemplación. No obstante, la futura ampliación del Medialab-Prado, con una notable ganancia de metros cuadrados, hará posible también replantear el sentido de las prácticas expositivas en un centro de este tipo, mucho más preocupado por los procesos y metodologías de actuación que por los resultados de esos mismos procesos. El análisis de la más amplia vertiente comunicativa frente a la meramente expositiva debiera ser en todo caso uno de los ejes más determinantes para pensar las posibilidades de exhibición de proyectos y obras que se abren con la ampliación de los espacios del Medialab-Prado. Desde luego, creo que la contribución del Medialab-Prado en este sentido puede resultar muy eficaz para reducir (al menos en parte) la todavía diferencia existente para muchos, en nuestro contexto cercano, entre “arte tecnológico” y “arte contemporáneo”.
En cuanto a los aspectos que en la segunda etapa del Medialab-Prado podrían cambiar o mejorar yo situaría, en primer lugar, la necesidad de hacer más fácilmente accesible (o al menos de forma más intuitiva) la inmensa cantidad de documentación (vídeos de conferencias, entrevistas, etc.) que a lo largo de estos años se ha ido generando, habilitando para ello sistemas de búsqueda en la web basados en un cuidadoso “etiquetado” de la información que permita acceder a materiales que, aún desarrollados en diferentes eventos en principio no directamente relacionados, puedan sin embargo tener conexiones temáticas o aportar visiones complementarias de cierto interés. En todo caso, la continuidad en la generación de publicaciones electrónicas bilingües que recojan y den a conocer a nivel internacional las investigaciones presentadas y/o desarrolladas en el contexto de los diferentes encuentros o talleres creo que resulta imprescindible.
En otro orden de cuestiones, creo que sería interesante una mayor continuidad en el seguimiento de la evolución a lo largo del tiempo de los proyectos iniciados en los diferentes talleres colaborativos, pudiendo reincorporar a las actividades del Medialab-Prado el desarrollo de esos proyectos en fases más avanzadas, haciendo posible la entrada de nuevas colaboraciones en otros estadios del proceso. Lo mismo sería aplicable a las investigaciones de carácter teórico presentadas en algunos de los encuentros (como es el caso de los desarrollados en el contexto de la plataforma Inclusiva-net) cuya continuación en trabajos de investigación largos (tesinas, tesis doctorales) ha sido muy habitual a lo largo de estos años.
También creo que sería de gran interés estudiar la posibilidad de realizar proyectos más allá del periodo de las dos semanas en las que se han desarrollado la mayor parte de los talleres hasta ahora, siempre y cuando fuese posible la incorporación dentro de las dotaciones del nuevo espacio de residencias en las que artistas e investigadores pudieran permanecer durante periodos de tiempo de al menos un mes. Estos periodos de permanencia más prolongados permitirían alcanzar un grado de desarrollo en los proyectos mucho mayor, pudiendo incluso alcanzar en ocasiones su culminación casi definitiva.
La implicación del Medialab-Prado en los campos de la formación reglada de postgrado es sin duda otro de los grandes retos que se debiera asumir en los próximos años. Poder contar con investigadores en formación durante un periodo de al menos un año redundaría muy positivamente en el desarrollo sobre todo de los encuentros y talleres, elevando en gran medida el nivel de los debates y coloquios que forman parte esencial de muchas de estas actividades.
Medialab-Matadero Madrid