Aproximación a Medialab-Prado: Rocío Lara
Mi primer contacto con el espacio y con parte de su equipo fue en febrero de 2008, con motivo de un Beers&Blogs. Por aquel entonces yo estaba buscando un lugar donde poder desarrollar mis prácticas de fin de carrera y casualmente, en Medialab Prado buscaban un mediador cultural para el fin de semana. En marzo, cuando me incorporé, me sorprendió el acogimiento del equipo y sobre todo la autonomía que desde un primer momento me ofrecieron, tanto para llevar a cabo mis tareas, como para involucrarme en los proyectos y actividades que se desarrollaban en el espacio.
Tras algo más de un año como mediadora cultural, la valoración de mi experiencia es muy positiva. En Medialab Prado aprendí muchísimo de toda la actividad que se desarrollaba allí y especialmente de la gente. Gracias a una serie de factores, entre ellos destaca el grado de compromiso del equipo, cuando entras a formar parte de Medialab sientes el proyecto como tuyo. Para los mediadores culturales supone una oportunidad el poder conectar las diferentes realidades que tienen lugar dentro de un mismo espacio.
Asimismo, tuve la ocasión de poder realizar un master intensísimo en cultura digital, que me permitió aclarar dudas y decidir conscientemente en qué áreas quería seguir formándome una vez acabada la carrera. Todo ello gracias a la generosidad de quienes habitaban el espacio y a la investigación de los procesos que se fraguaban dentro y fuera de la Plaza de las letras.
Resumiendo, a mi paso por Medialab Prado le debo muchas cosas y quizás por eso no puedo evitar mostrar mi querencia y gran cariño cuando hablo del proyecto. No obstante, una vez fuera, me he acordado muchas veces de Medialab Prado por la dificultad que supone tener que adaptarse a otros modelos y formas de trabajar.
Qué es lo que mejor valoras, y qué aspectos crees que deberían cambiar o mejorar.
Lo que más valoro de Medialab Prado es la labor que lleva a cabo, con pocos recursos pero mucho entusiasmo, en favor de la cultura libre. Y esto es posible, nuevamente, gracias a la entrega y compromiso del equipo que lo conforma. Además, Medialab Prado ha sabido crear sinergias con aquellos agentes que están trabajando en su misma línea, siempre desde la óptica de la colaboración y la participación. La intensidad y calidad de las relaciones que se establecen en el espacio es otro de los emblemas que define Medialab. Después de varios años el clima que se ha creado es de total confianza, cuando vas allí sabes que serás bien acogido y por ello siempre acabas sintiéndote como en casa.
Por último, otra de las cosas que me gustaría mencionar es el empeño por mejorar que se desprende no sólo de su equipo, sino también de su programación. Actividades como “Pensando y haciendo Medialab-Prado”, origen de este escrito, dan buena cuenta de este espíritu de autocrítica. Lo más importante es saber de antemano que las experiencias que surgen de este tipo de actividades que cuestionan el modelo, son tomadas en consideración. No se trata de una argucia de marketing, sino que tienen un sentido último.
Cómo crees que debería evolucionar teniendo en cuenta su contexto futuro.
Yo creo que el proyecto debería evolucionar gradualmente, conformándose poco a poco, pero no perdiendo cuáles son y han sido los objetivos de Medialab Prado. Se trataría, por tanto, de trasladar el mismo proyecto a la Serrería y aprovechar las posibilidades que ésta ofrece sobre todo en términos de espacio.
La mayor visibilidad que traerá consigo el traslado yo creo que no debe preocupar, siempre y cuando se transmita muy bien a la gente qué es Medialab Prado. Deberá seguir importando la calidad del público y no su cantidad, puesto que si no puede que se desvirtúen los conceptos. Un ejemplo de esto fue la exposición Interactivos?'09 Ciencia de Garaje, de la cual se hizo muy buena difusión y atrajo a mucha gente. El problema, si se puede llamar así, fue que para los mediadores culturales resultaba muy difícil que la gente entendiera algo tan simple como era el hecho de que no se trataba de una exposición al uso, sino que era una muestra de resultados. Para mí resultó algo frustrante pensar que alguna de las personas que visitaron el espacio con motivo de esta exposición se pudieron llevar una idea equivocada de qué era Medialab Prado y de los procesos que allí tenían lugar. Por ello, considero que la labor de los mediadores culturales va a ser clave. Una mejora que plantearía sería que estos pudieran desarrollar su labor en Medialab Prado con unos márgenes más amplios y no coartados de antemano por la normativa del convenio de prácticas. Considero que se trata de personal muy bien formado, que conoce perfectamente Medialab-Prado y que posee un background que le permite contribuir al proyecto con su experiencia y conocimiento. Es una pena que el talento que se forma y desarrolla dentro de Medialab tenga que salir de allí por los plazos temporales que marcan las prácticas.
En cuanto a la programación, pienso que deberían mantenerse las líneas de trabajo y los formatos, incluyendo pequeños espacios de experimentación (fablabs) abiertos a la creación y a la colaboración.
Tras algo más de un año como mediadora cultural, la valoración de mi experiencia es muy positiva. En Medialab Prado aprendí muchísimo de toda la actividad que se desarrollaba allí y especialmente de la gente. Gracias a una serie de factores, entre ellos destaca el grado de compromiso del equipo, cuando entras a formar parte de Medialab sientes el proyecto como tuyo. Para los mediadores culturales supone una oportunidad el poder conectar las diferentes realidades que tienen lugar dentro de un mismo espacio.
Asimismo, tuve la ocasión de poder realizar un master intensísimo en cultura digital, que me permitió aclarar dudas y decidir conscientemente en qué áreas quería seguir formándome una vez acabada la carrera. Todo ello gracias a la generosidad de quienes habitaban el espacio y a la investigación de los procesos que se fraguaban dentro y fuera de la Plaza de las letras.
Resumiendo, a mi paso por Medialab Prado le debo muchas cosas y quizás por eso no puedo evitar mostrar mi querencia y gran cariño cuando hablo del proyecto. No obstante, una vez fuera, me he acordado muchas veces de Medialab Prado por la dificultad que supone tener que adaptarse a otros modelos y formas de trabajar.
Qué es lo que mejor valoras, y qué aspectos crees que deberían cambiar o mejorar.
Lo que más valoro de Medialab Prado es la labor que lleva a cabo, con pocos recursos pero mucho entusiasmo, en favor de la cultura libre. Y esto es posible, nuevamente, gracias a la entrega y compromiso del equipo que lo conforma. Además, Medialab Prado ha sabido crear sinergias con aquellos agentes que están trabajando en su misma línea, siempre desde la óptica de la colaboración y la participación. La intensidad y calidad de las relaciones que se establecen en el espacio es otro de los emblemas que define Medialab. Después de varios años el clima que se ha creado es de total confianza, cuando vas allí sabes que serás bien acogido y por ello siempre acabas sintiéndote como en casa.
Por último, otra de las cosas que me gustaría mencionar es el empeño por mejorar que se desprende no sólo de su equipo, sino también de su programación. Actividades como “Pensando y haciendo Medialab-Prado”, origen de este escrito, dan buena cuenta de este espíritu de autocrítica. Lo más importante es saber de antemano que las experiencias que surgen de este tipo de actividades que cuestionan el modelo, son tomadas en consideración. No se trata de una argucia de marketing, sino que tienen un sentido último.
Cómo crees que debería evolucionar teniendo en cuenta su contexto futuro.
Yo creo que el proyecto debería evolucionar gradualmente, conformándose poco a poco, pero no perdiendo cuáles son y han sido los objetivos de Medialab Prado. Se trataría, por tanto, de trasladar el mismo proyecto a la Serrería y aprovechar las posibilidades que ésta ofrece sobre todo en términos de espacio.
La mayor visibilidad que traerá consigo el traslado yo creo que no debe preocupar, siempre y cuando se transmita muy bien a la gente qué es Medialab Prado. Deberá seguir importando la calidad del público y no su cantidad, puesto que si no puede que se desvirtúen los conceptos. Un ejemplo de esto fue la exposición Interactivos?'09 Ciencia de Garaje, de la cual se hizo muy buena difusión y atrajo a mucha gente. El problema, si se puede llamar así, fue que para los mediadores culturales resultaba muy difícil que la gente entendiera algo tan simple como era el hecho de que no se trataba de una exposición al uso, sino que era una muestra de resultados. Para mí resultó algo frustrante pensar que alguna de las personas que visitaron el espacio con motivo de esta exposición se pudieron llevar una idea equivocada de qué era Medialab Prado y de los procesos que allí tenían lugar. Por ello, considero que la labor de los mediadores culturales va a ser clave. Una mejora que plantearía sería que estos pudieran desarrollar su labor en Medialab Prado con unos márgenes más amplios y no coartados de antemano por la normativa del convenio de prácticas. Considero que se trata de personal muy bien formado, que conoce perfectamente Medialab-Prado y que posee un background que le permite contribuir al proyecto con su experiencia y conocimiento. Es una pena que el talento que se forma y desarrolla dentro de Medialab tenga que salir de allí por los plazos temporales que marcan las prácticas.
En cuanto a la programación, pienso que deberían mantenerse las líneas de trabajo y los formatos, incluyendo pequeños espacios de experimentación (fablabs) abiertos a la creación y a la colaboración.
Tipo de post
BlogPublication date
11/05/2010
Medialab-Matadero Madrid