Visiones barrocas: conocimiento e ilusión
Resumen:
Si hubo una cultura que mostró especial predilección por lo visual ésta fue, sin duda, la del Barroco. Lienzos, catedrales, tapices, jardines, en todos ellos ha quedado reflejado el gusto de esta época por los juegos de la visión, diseñados con el objeto de conmover, cautivar, estremecer e inquietar. Sin embargo, acostumbrados como estamos a dejarnos seducir por el encanto inmediato de tales manifestaciones artísticas, solemos pasar por alto que tras la expresa intencionalidad religiosa de muchas de ellas, o más allá de su función meramente decorativa u ornamental, subyace una particular forma de mirar, de captar la realidad y representarla.
En esta presentación trataremos de analizar esta forma de mirar a través de dos casos: examinando algunos ejemplos de la pintura del Barroco, por un lado, y recordando la figura de Athanasius Kircher como coleccionista e inventor de instrumentos e ingenios ópticos por otro. De este último destacaremos la dimensión lúdica que impregna toda su labor científica: la teatralidad de sus demostraciones, el efectismo de sus inventos, la idea de wonder que transmite su manera de entender el conocimiento natural, su ciencia, en definitiva, de algún modo barroca. En relación con la pintura del Barroco nos fijaremos en las múltiples formas de articular la relación entre lo representado y el observador (trampantojo, ilusionismo, engaño) desde la certeza de que, lejos de mostrar una naturaleza tal como es, estas obras reproducen una construcción artificial, exhiben una realidad inventada.
En ambos casos el elemento visual es el que permite al autor, en este caso el filósofo natural o el artista, establecer cierta complicidad con el observador, entendida ésta como intercambio, diálogo, juego de la visión. En el caso de Kircher, sus inventos e ingenios ópticos demuestran lo próximos que se encontraban en el siglo XVII (el siglo de la “revolución científica”) la magia y las prácticas experimentales, el misticismo y la tecnología, la teatralidad y la erudición. Imbuido todo de cierto aire de entretenimiento intelectual, de maravilla. Y para juegos, los de la pintura barroca, con sus detalles y sombras, perspectivas y anamorfismos.
Medialab-Matadero Madrid