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Isabella Sottolichio Cortes

Isabella
Sottolichio
Viña del Mar
Chile
Mi nombre es Isabella Sottolichio Cortés, soy Licenciada en Lengua y Literatura desde el 2007, año en que por primera vez trabajé de manera formal en una Biblioteca, precisamente en el Archivo del Escritor, en la Biblioteca Nacional de Chile, este fondo, que tiene como objetivo investigar, resguardar y difundir el acervo bibliográfico y documental de escritores chilenos y latinoamericanos desde el siglo XIX en adelante, fue el primer umbral al mundo interior de las Bibliotecas al que pude acceder, cargada de expectación y respeto, recorrí y habité este espacio por primera vez, con plena libertad y desde adentro, probablemente, mucho más que mi propia casa.
Cuando comencé a trabajar en dicha institución, me asignaron la labor de Encargada del Archivo Fotográfico y digitalización, dentro del Archivo del Escritor, en reemplazo de una funcionaria que estaría por 6 meses fuera. Cuando ya empezaba a acercarse el término de mi contrato temporal, es que llega la noticia al Archivo: “Nos hemos adjudicado el proyecto Legado de Gabriela Mistral” archivo inédito de la intelectual y poetiza chilena que descansaba en cajas selladas en Washington DC, custodiado por Doris Atkinson, sobrina de Doris Dana, esta última, la mujer más importante de la vida de Mistral y que antes de su muerte había encargado la repatriación de los vestigios hacia Chile. Un par de días después, fui invitada a ser parte del Equipo del Proyecto del Legado, agradecida de la vida por supuesto acepté.
La colección de Mistral estaba compuesta de manuscritos, textos académicos, cartas personales, fotografías, videos, objetos personales y hasta de una cajita con tierra de Montegrande, el pueblo de su infancia. Todo formaba parte de un relato autobiográfico, y la vez, era una memoria de Latinoamérica, interpretada de manera aguda y simbólica, a partir de nuestros procesos políticos, herencias culturales, quiebres y uniones; un constructo brillante de un realidad continental.
Les relato esta experiencia como parte de mi biografía, porque fue en esa etapa de mi vida, luego de haberme quedado por 3 años trabajando en el proyecto Legado, cuando entendí y decidí, que quería dedicarme al trabajo en Bibliotecas Públicas. Así en el año 2011, a través de un concurso público, logré quedar a prueba como jefa de la Biblioteca 187 de la comuna de El Bosque, zona sur de la Región Metropolitana, donde tuve la fortuna de trabajar hasta diciembre del 2017.
El proyecto de la Comuna de El Bosque (160.000 hbts), era profundamente interesante, se trataba de la puesta en marcha de una Biblioteca nueva, dentro de un Centro Cultural (Centro Cívico Cultural El Bosque) que ofrecería otras alternativas artísticas culturales, como por ejemplo, la primera galería de exposiciones públicas para los agentes locales, así mismo, contaría con la primera sala de cine pública, salón de ensayo para la Orquesta Sinfónica Infantil de la comuna (OSEB) y como mencioné, la Biblioteca; gran espacio de 1000 mts2, inédito en el realidad de servicios culturales de la zona sur, compuesta de sala infantil, sala de literatura chilena, sala de investigación y lectura, y alfabetización digital.
Este proyecto de Biblioteca, se integraba con el proyecto general del Centro Cívico Cultural, y a su vez, obedecía a las Directrices del Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas (quienes proveen las colecciones bibliográficas y todo el soporte tecnológico) debiendo cumplir con ellos, todo lo relativo a los nuevos estándares de gestión de BBPP, a saber, aquellos relacionados a los software de catalogación nacional, el trabajo de selección de colecciones, al programa Biblioredes entre otros. En la primera etapa de socialización del proyecto, tuvimos que recorrer todos los barrios, organizaciones comunitarias y escuelas de la comuna, asimismo trajimos a cuanto grupo de persona pudimos, coordinando campañas de inscripción, baúles viajeros de libros, cuentacuentos itinerantes, programas de radio en el dial municipal. Se utilizaron todas la dependencias de Centro Cultural de manera integrada para mostrar y difundir el Espacio, que dicho sea de paso, había sido construido en un sitio abandonado que por años fue lugar de residuos, droga y delincuencia.
No pasaron muchos meses para que este lugar se copara de gente a diario, en las mañanas, de visitas de niños y niñas de colegios del sector, los que por cierto, independientemente de la edad, recibimos siempre con la lectura de algún cuento, con la visita al cine para ver algún cortometraje de literatura y con la invitación a indagar en las estantería abiertas de toda la Biblioteca. Luego por la tarde, con distintos talleres para niños/as y adultos, todos autogestionados con diferentes entidades, museos, fundaciones, puesto que la Biblioteca, durante sus primeros años de vida, no tuvo presupuesto a su favor para extensión cultural.
Los cursos de alfabetización digital, del Programa Biblioredes, fueron también de alto impacto, puesto que al tratarse de una comuna altamente vulnerable, había mucha demanda de adultos por aprender en esta área, luego fue necesario subir el nivel, y abrir capacitaciones para que pequeños emprendedores que necesitaban herramientas para postular sus proyectos de negocios o hacer sus trámites en línea obtuvieran conocimientos para crecer en sus labores. La juventud, nativa digital, si bien no necesitaba capacitarse para el uso y manejo de programas, si necesitó herramientas de la ALFIN, para dejar de lado un momento las redes sociales y acudir a fuentes de calidad para sus labores escolares, o aprender de programas de edición que les permitieran recrearse aprendiendo. En esta misma línea, lideramos una campaña comunal para difundir el uso de la Biblioteca Pública Digital, realizando capacitaciones en escuelas para la instalación del programa y el uso del catálogo.

Otra iniciativa de alto impacto fue la implementación de la Escuela de Cuenta Cuentos, programa formativo semestral para adultos, especialmente para docentes de escuelas y jardines infantiles, que quisieran formarse en técnicas de narración oral y expresión corporal, para dicho fin, se realizó un convenio de colaboración con la Fundación Mustakis, donde ellos proporcionaban los profesionales expertos y nosotras el espacio, la coordinación, la difusión y la convocatoria. Todos los egresados de la escuela, se comprometían a realizar determinadas funciones de cuentos para las distintas actividades de la Biblioteca. Este programa se realizó durante 4 años implementando el nivel básico y avanzado, siendo un par de temporadas, la comuna de El Bosque, la mejor evacuada a nivel Nacional.
Realizamos todo tipo de actividades, solo por nombrar algunas; jornadas de intercambio y socialización entre encargadas de Bibliotecas Escolares de la Comuna, Seminarios de fomento lector, con exponentes de la Fundación Sánchez Ruiperez, talleres multidisciplinarios de cine, agro-ecología, reparación de bicicletas, artes manuales, creación de revistas infantiles, radio novelas, fotografía, conservatorios de violencia de género, veladas musicales, lecturas dramatizadas. Y por último, una de las más importantes, lo Museos Temporales, proyecto de creación personal realizado en la Biblioteca de El Bosque, y replicado a través de la adjudicación de fondos públicos, en otras bibliotecas públicas de la Región Metropolitana.
El taller Museo Temporal, parte el año 2014, a raíz se un proceso de observación natural sucedido, luego de una serie de visitas que realizamos con un grupo diverso de niños/as a Museos tradicionales de Santiago. Donde el objetivo, solo era descentralizar la memoria y patrimonio cultural exhibido en el epicentro de la capital. Luego de varias salidas, donde también nos acompañaban padres y madres de los infantes, comenzaron a surgir momentos espontáneos de debates, en los cuales surgieron preguntas como; ¿Dónde está la historia de la comuna de El Bosque? ¿Quiénes son los/as héroes o los personajes fundamentales del origen de la Comuna? ¿Podemos criticar el discurso de un museo? Etc, etc. Muchas interrogantes, muchas conversaciones y muy buenas respuestas, dieron vida a un taller inédito de formación para la creación de un Museo local dentro de la Biblioteca, el que se desarrolló a partir de temáticas como; introducción a la historia de los museos, paradigma de la nueva museología, investigación local, trabajos de fuentes, visita a museos para observación de montajes, trabajo de guion museográfico y curatoría participativa. El resultado, un Museo Temporal; que levantó una colección colectiva de vestigios locales, realizado en su totalidad por vecinos/as usuarios de la Biblioteca y con el apoyo de algunos profesionales. Esta experiencia fue seleccionada para ser expuesta y publicada en libro del IV Congreso de Educación, Museos y Patrimonio del ICOM Chile, además seleccionada dentro de la sección de buenas prácticas de la Revista Tantágora y profundizada en una tesina de investigación en el marco del Postítulo en Museología, nuevos enfoques para la educación crítica, que he realizado en la Universidad de Santiago de Chile.
Ha sido un camino hermoso el de las Bibliotecas, que se ha transformado en muchas posibilidades de enseñar y aprender, durante estos años, pude estudiar un Master en Bibliotecas y Archivos Documental, un Diplomado en Bibliotecas Públicas, en Patrimonio, y en Museología. Soy parte del comité de Selección de LIJ de la Biblioteca de Santiago y Directora del Colectivo Museo Temporal.
He dejado mi cargo en la Biblioteca de El Bosque para cambiar de cuidad, vivir en la costa era un anhelo. Mi nueva región de residencia es Valparaíso, desde aquí junto a mi familia, he comenzado una nueva historia que se entreteje entre las colecciones comunitarias y las bibliotecas. Por lo anterior, es que me encuentro liderando un proyecto en Laguna Verde, población de Valparaíso, donde he logrado abrir una pequeña Biblioteca en dependencias de la delegación Municipal, actualmente estamos a la espera de los resultados de una concurso público que financiaría la construcción de la primer biblioteca para comunidad, esperamos así sea!